viernes, 30 de agosto de 2019

¿A qué vino? (Parte final)



                                     
“A liberar a los cautivos”
(Isaías 61:1).

¿Entonces, en dónde me reúno? ¿Qué fue lo que Cristo instituyó? ¡En casas familiares, en aposentos privados, en los montes si fuere necesario!  Preguntamos: ¿En dónde se reunía Abraham con Dios? ¡Hacía altares en cualquier campo o monte! (Génesis 8:20; 12:8); ¿En dónde se reunía Moisés con Dios? ¡Fue en los montes! (Exodo 19:3).¿No fue Dios mismo quien le dijo a Moisés que lo ADORARAN EN UN MONTE? (Exodo 3:12). Las grandes manifestaciones del Cristo, ya vimos que fueron en casas, aposentos privados y montes, NINGUNA en el templo o sinagogas ¿No fue acaso el apóstol Pablo lleno del Espíritu Santo quien dijo: “Dios NO habita en templos hechos con manos humanas, ni es honrado por manos de hombres? (Hechos 17:24-25). ¿Si Dios no cambia, entonces qué impide que una reunión sea visitada por el Espíritu Santo en una casa familiar, en un aposento privado o en un monte sin que tenga que ser MERCANTILIZADO el momento? La escritura nos incita a: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25), PERO, ¿ya vimos lo que antecede a ésta motivación?: “Pondré mis leyes en vuestros corazones”… (haciendo alusión al Nuevo Pacto, verso 16). Y diciéndonos que “entremos” confiadamente al Lugar Santísimo (verso 19) pues Cristo para eso murió. Y, qué fue escrito del Nuevo Pacto inicialmente: “Y NO enseñará más NINGUNO a su prójimo, ni NINGUNO a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me CONOCERÁN, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande” (Jeremías 31:34). Pregunta obligada: ¿Para qué necesitamos ir a un centro mercantilista entonces?  ¿Ya entendimos a qué se reunía la Iglesia primitiva (en casas, aposentos y montes), la que dejó Cristo en Hechos 2:42? (NO a juntar dinero, manipular personalidades, sojuzgar gentes, ni mucho menos a mantener vividores). (Juan el amado escribió 1a. Juan 2:27). 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario