jueves, 22 de agosto de 2019

El esfuerzo.




“Según lo que merezcan sus obras”
(Romanos 2:6).

Todo creyente sabe que entre los atributos de Dios están el ser Omnipresente (que está en todo lugar); Omnisciente (que todo lo conoce); Omnipotente (que todo lo puede); Eterno (que no tuvo principio ni tendrá fin); Inmutable (que no cambia); etc. Pero entre los atributos de Dios también está el ser Justo (que da a cada quien lo que se merece), veamos Romanos 2:6 lo que dice: “Pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras”. En lo humano, para saber el costo real de las cosas, no se trata de abrir las páginas de un diario el día de ofertas y ver cuánto piden por ese algo. Se trata de cuántas horas de vida nos llevó juntar el dinero que ese algo cuesta. No compramos nada con dinero, lo compramos con tiempo de vida (palabras sabias de Pepe Mujica (Ex-presidente de Uruguay). Por lo tanto, si uno trabajó mucho y tiene para comprar una casa de lujo, es porque tiene mucho tiempo de vida invertido, y no sería “justo” que por menos tiempo de vida invertido en trabajo, otro recibiera una casa similar. Según nuestro tiempo de vida invertido en trabajo, así es la remuneración que tenemos, no sería “justo” lo contrario. Así pues, no es justo que alguien solamente estire la mano y quiera recibir lo que “tanto tiempo de vida” le ha costado a otro. Todo está en función de lo que merecemos dice el Señor (Romanos 2:6). Pensar y creer lo contrario es insensato… y hasta ingrato.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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