jueves, 29 de agosto de 2019

¿A qué vino? (Parte cuatro)



                                     
“A liberar a los cautivos”
(Isaías 61:1).

Cristo dice: “Me es necesario… pasar por Samaria”. ¿Por qué? Porque había de dejarnos una lección y muy grande. Veamos lo que le dice a la mujer samaritana: “Mujer, CREEME, la hora viene cuando NI en éste monte NI en Jerusalén ADORAREIS al Padre… Los VERDADEROS adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:21 y 23). Preguntamos: ¿A qué hora mencionó el Cristo que al Padre se le adora en un fastuoso templo y con zarabandas y mariachis? ¿Cuándo insinuó el Cristo que la adoración y la alabanza al Padre era un tiempo de relajo, bulla y gritos, que, LEJOS de atraer a más personas a su altar las hace emitir críticas, burlas y las hace alejarse cada día más? Ya nos dimos cuenta que las “grandes manifestaciones” del Cristo NO fueron NI en el Templo NI en alguna de las sinagogas: “La Nueva Constitución”… en un monte (Mateo 5:1); “La Transfiguración”… en un monte (Mateo 17:1); “Su Testamento o mejor legado”… en un aposento privado (Juan 13 al 17); “Su Oración más profunda e importante”… en un huerto (Mateo 26:36); “Su Manifestación luego de resucitar”… en un aposento privado (Juan 20:19); “Su Ascensión al cielo”… en un monte (Hechos 1:12). Preguntas obligadas: ¿De quienes dice la escritura que se ESCONDÍAN POR TEMOR LOS DISCÍPULOS? Respuesta: De los líderes judíos. ¿Cuántos LIDERES vemos en al menos “UNO” de éstos eventos especiales? Respuesta: ¡NINGUNO!. ¿No será acaso que A ESO se refiere la escritura cuando nos dice que el Cristo vino: A DAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, y, a SACAR DE LA CARCEL A LOS PRESOS?. ¡Que si donde estamos es un centro mercantilista, más que una casa de oración… salgamos de allí!  Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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