miércoles, 14 de agosto de 2019

Callar para triunfar. (Parte uno).




“Las guardaba, meditándolas”
(Lucas 2:19).

Un grupo de pastores está en los pastizales cuidando sus ovejas, y, repentinamente se les presentan un ángel, que les dice: “Os traigo buenas de gran gozo, os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11). Les explica también que vayan a verlo y que una señal está para comprobárselos: “El niño estará en un pesebre envuelto en pañales” (verso 12). Los pastores van y ¿Qué es lo que encuentran?  ¡A un bebé en un pesebre y envuelto en pañales!, y luego de dicen a los padres lo que recibieron del ángel. Pero María, la madre del niño nos dice la escritura que: “Guardó todas esas cosas, y las meditaba en su corazón” (verso 19). Algunas lecciones que nos deja éste pasaje: 1- Humildad y sencillez, lo que se prueba con el hecho de que el ángel no le habló a ninguna autoridad, líder, ni persona pudiente… sino a pastores (verso 8). 2- Cuando algo viene de Dios, no solamente se nos da el detalle sino también una prueba  o señal, la cual se cumple al ciento por ciento para que tengamos la certeza que la palabra vino del cielo (verso 12). 3-  Cuando se recibe algo importante de parte del Señor, no se debe divulgar inmediatamente, sino lo debemos guardar por un tiempo y meditarlo a solas con el corazón expuesto a él (verso 19). Este último punto nos garantizará un excelente resultado cuando demos a conocer el secreto.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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