miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Por bañarse o por obedecer?




“Ve, y lávate siete veces en el Jordán”
(2ª. Samuel 5:10).

Naamán, era un General del ejército Sirio, por lo tanto era una persona que estaba educada y entrenada para recibir y dar órdenes. Pero, como soldado de alto rango, ya tenía la costumbre de dar, más que de obedecer órdenes. Lastimosamente para él, con todo y su rango, y todo el bienestar social que ese rango le confería, Naamán tenía un padecimiento que no sólo le era molesto sino vergonzoso, pues era leproso en un tiempo en el cuál, no sólo era visto como una consecuencia del pecado sino también era una enfermedad incurable. Pero, una criada le habla de un profeta sanador, Eliseo, al cuál podía visitar. Luego de hacer el viaje para verle, Eliseo ni siquiera lo recibe sino tan sólo lo envía a lavarse siete veces en el río Jordán (2ª. Samuel 5:10). Naamán entonces se molesta, pero su empleado lo hace razonar por lo que es sanado. Preguntamos: ¿Por qué fue sanado Naamán, por el hecho de lavarse o por el hecho de obedecer?  Dios dijo en 1ª. Samuel 15:22: “OBEDIENCIA quiero y no sacrificios”. La obediencia fue la que sanó a Naamán. Pues Dios no desea sacrificios ni mucho menos autoflagelación en ningún momento, lo que Dios quiere es que le obedezcamos en todo y en todo momento.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





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