“La obra de cada uno
se manifestará”
(1ª. Corintios 3:13).
No hay ser humano tan
malo que no pueda hacer algo bueno, y por el contrario, no hay un ser humano
tan bueno que no puede hacer algo malo. Pero, la escritura nos enseña que tarde
o temprano, la “verdadera razón” de lo que hacemos será “expuesta” (verso de arriba).
Podemos engañar a las personas haciéndonos pasar por una buena, amable,
dadivosa, o complaciente persona, pero, llegará el momento en el cuál la razón
central de lo que hacemos saldrá a luz. El apóstol nos lo explica en éste mismo
contexto inmediato: “El fuego de la prueba, nos lo hará saber” (verso 13
final). ¿Qué significa ese fuego? El fuego simboliza en la escritura censura
pero también prueba (Isaías 30:27 y Ezequiel 39:6), así qué, en nuestros
momentos críticos las personas sabrán si nos estamos haciendo pasar por buenas,
amables, dadivosas o complacientes por empatía o por motivos ocultos
(Filipenses 2:3). El apóstol nos dice
que todas esas obras si son con motivos “sanos” se conservarán, de lo contrario
serán consumidas por el fuego, y, aunque recalca que la persona “sí” será
salva, también recalca que quedará con las manos vacías delante de Dios (verso
15).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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