jueves, 8 de agosto de 2019

Está bien ayudar.




“Según lo que esté en su corazón”
(2ª. Corintios 9:7).

Para nosotros los latinoamericano,  tanto norteamericanos como europeos son demasiado fríos e indiferentes hacia los hijos. Ellos son muy “pragmáticos” (prácticos) en cuanto a relaciones se refiere, un niño, según ellos, necesita de sus padres hasta la mayoría de edad, luego, ese joven debe velar por su propia existencia y punto. Nosotros (los latinos) somos padres-gallinas, queremos tener a los hijos a la vista, queremos controlarlos, queremos decidir por ellos, sentimos que NUNCA están preparados para la vida. Cristo le dijo a Pedro: “ven”, y Pedro caminó sobre el agua, pero, cuando Pedro inició a hundirse, Cristo no se tiró como loco al agua como lo haríamos nosotros, simplemente extendió su mano y Pedro se salvó (Mateo 14:30). Lázaro ya hedía de muerto, pero Cristo no fue ni escandaloso ni dramático, como lo seríamos nosotros, simplemente le dijo: ¡Ven fuera!  Y Lázaro caminó sólo (Juan 11:43). Qué lección necesitamos aprender aquí, simplemente que a los hijos debemos apoyarlos, incentivarlos, extenderles la mano para que salgan adelante, aconsejarlos y guiarlos pero NUNCA hacer por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos. Si ellos lo aprovechan, gloria a Dios; pero si no, al menos nosotros hicimos lo que nos correspondía.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





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