martes, 13 de agosto de 2019

El rédito o galardón.


   

 “Tendrá recompensa de justo”
(Mateo 10:41).

“Y todo lo que hagáis, hacerlo de corazón, como para el Señor y no como para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23). Dios ha prometido la “recompensa” (premio, galardón o regalo) a aquellos que vean en el prójimo al mismo Cristo, y que así le sirvan (Mateo 25:40). ¿Qué clase de recompensa o premio ofrece? Pues en ese mismo verso lo dice: “La” herencia. Fijemos bien la vista en que NO dice “una” recompensa que indicaría “un” premio, “un” galardón o “un” regalo y ya, sino que dice “la” recompensa, “la” herencia. Herencia es lo que una persona deja a otra por amor, por cariño, por gratitud a los servicios prestados, a las atenciones dadas sin ninguna intención oculta ni interesada. Y, ¿cuál es “la” herencia de Dios a través de Cristo? Que “seremos llamados sus hijos” (Romanos 8:17) al igual que Cristo, y por lo tanto heredaremos SU reino y estaremos en donde él está (1ª. Pedro 3:22). Por lo tanto, NO importa si quien recibe un favor, una provisión, una atención o un servicio de nosotros lo agradece o no lo agradece, lo aprecia o no lo aprecia, si piensa que debíamos darle más, o, si cree que se merecía más, etc. Sepamos que nuestro galardón o premio NO vendrá del reconocimiento de los hombres… sino es “la” herencia eterna de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.







No hay comentarios.:

Publicar un comentario