viernes, 9 de agosto de 2019

Dominio propio.




“Dios nos ha dado, dominio propio”.
(2ª. Timoteo 1:7).

Según los últimos estudios de la ciencia, el ser humano tiene dos mentes: La emocional y la racional. Ambas se compaginan constantemente en condiciones normales, pero hay un factor que las puede llegar a alterar brusca y repentinamente: “La pasión” (La inteligencia emocional, de Daniel Golman). Sí, la pasión, es el sentimiento que puede llegar a alterar, y peor aún, dominar la voluntad y la razón, lo que puede llegar a ser hasta peligroso. Salomón, uno de los hombres más sabios que ha existido, nos enseña que debemos seguir la sabiduría en todo momento (Proverbios 16:16). Y no es cuestión de buscarla sino de aplicarla, pues dice la escritura que Dios ya nos la dio a quienes creemos en él y le seguimos (poder, amor y dominio propio; 2ª. Timoteo 1:7). Pero, repetimos, entre el equilibrio de la mente racional y la emocional, si lo permitimos y se entromete la pasión, es cuando somos dominados e inclinados a realizar actos que muchas veces no solamente hacen que nos arrepintamos, sino que nos traen muchas y duras consecuencias. A ese control, la biblia le llama: Dominio propio. ¡Dichosos quienes lo posean!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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