jueves, 15 de agosto de 2019

Callar para triunfar. (Parte final)


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“Las guardaba, meditándolas”
(Lucas 2:19).

Siguiendo con el ejemplo de María, callando o guardando silencio acerca de un tema tan importante como lo era el ministerio del Cristo como Salvador, podemos aprender también para nosotros lo siguiente: ¡Cuán importante es NO divulgar (a no ser con una persona sumamente confiable) nuestros problemas, dificultades, sufrimientos, penas, angustias, temores, o sin sabores! ¿Cuál es el problema de no callar ni siquiera nuestros problemas, o comentarlos con la persona menos indicada? Que tarde o temprano caemos en el chisme o lo provocamos (Proverbios 20:19). Otra consecuencia de divulgar nuestros secretos está en el hecho de que generalmente pueden llegar a los oídos equivocados, como sucedió con los magos cuando le contaron a Herodes acerca del niño (Lucas 2:2-3). ¿Qué efecto causó en Herodes el haber escuchado el secreto? Que luego dispuso perseguir al niño, al extremo que ante la incapacidad de no encontrarlo, otros, en éste caso, niños inocentes, sufrieron daño por ese motivo (Lucas 2:16). Al divulgar nuestros secretos (especialmente hoy con las redes sociales), podemos llegar a hacer mucho daño tanto a nuestros hijos, a otros seres queridos, o aún, a nosotros mismos. Guardemos en silencio nuestros secretos y meditémoslos con el corazón expuesto a Dios. ¡Funciona!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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