“Haced lo que ellos
dicen, pero no lo que hacen”
(Mateo 23:3).
El día era tan
caluroso, que muchos subían al autobús de mal humor. Pero, en el sillón del
chofer iba un moreno muy alegre y amable, que a cada persona que subía le
decía: ¡Hola, cómo le va, pase usted! Y
tan sólo con esa expresión, hacía que el ánimo de las personas cambiara. Narró,
alguien que subió de pasajero, que las personas bajaban del autobús cambiadas
de escuchar la buena voluntad del chofer para con todos, sin excepción alguna…
“los había contagiado de su entusiasmo y empatía” Preguntamos: ¿De qué estamos
contagiando a propios y extraños con nuestras actitudes y forma de vida cada
día? Cristo, en su lucha por aliviar las cargas del pueblo judío de la
negligencia y abusos del liderazgo, les dice en Mateo 23:3: “Haced TODO lo que
ellos dicen, pero no hagáis NADA de lo que ellos hacen”. Repetimos: ¿Qué les
estamos enseñando o mostrando nosotros a las personas que nos rodean? ¿Si
Cristo viniera hoy día a la tierra, y nos encontráramos con él, qué le diría a
los demás acerca de nuestra actitud, de nuestro diario vivir? Hagan TODO lo que él dice, pero NADA de lo
que hace; o tendríamos la bendición de que dijera: “Vayan, y síganlo, porque él
o ella es una persona con un cántaro de agua” (Lucas 22:10).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario