martes, 6 de agosto de 2019

¿De qué estamos contagiando a los nuestros?




“Haced lo que ellos dicen, pero no lo que hacen”
(Mateo 23:3).

El día era tan caluroso, que muchos subían al autobús de mal humor. Pero, en el sillón del chofer iba un moreno muy alegre y amable, que a cada persona que subía le decía: ¡Hola, cómo le va, pase usted!  Y tan sólo con esa expresión, hacía que el ánimo de las personas cambiara. Narró, alguien que subió de pasajero, que las personas bajaban del autobús cambiadas de escuchar la buena voluntad del chofer para con todos, sin excepción alguna… “los había contagiado de su entusiasmo y empatía” Preguntamos: ¿De qué estamos contagiando a propios y extraños con nuestras actitudes y forma de vida cada día? Cristo, en su lucha por aliviar las cargas del pueblo judío de la negligencia y abusos del liderazgo, les dice en Mateo 23:3: “Haced TODO lo que ellos dicen, pero no hagáis NADA de lo que ellos hacen”. Repetimos: ¿Qué les estamos enseñando o mostrando nosotros a las personas que nos rodean? ¿Si Cristo viniera hoy día a la tierra, y nos encontráramos con él, qué le diría a los demás acerca de nuestra actitud, de nuestro diario vivir?  Hagan TODO lo que él dice, pero NADA de lo que hace; o tendríamos la bendición de que dijera: “Vayan, y síganlo, porque él o ella es una persona con un cántaro de agua” (Lucas 22:10).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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