miércoles, 24 de junio de 2020

¡Curando la herida de mí pueblo con liviandad!




Dios le muestra al profeta Jeremías, que por el adulterio espiritual de su pueblo, éste será cautivo por setenta años en Babilonia (Jeremías 25:11). Durante todo su ministerio, el profeta encuentra oposición del pueblo, de los sacerdotes y de los falsos profetas. Del pueblo porque no quiere escuchar males sobre sí mereciéndolos (Jeremías 5:12), y de los sacerdotes y profetas pues declaraba palabra en contra de sus intereses (Jeremías 6:14).

En similares condiciones hemos estado en los últimos años, muchos son los falsos predicadores y profetas que le “hicieron creer” a las ovejas del Señor: “paz, tendremos paz”; “lo mejor está por venir”; “usted sólo declare y espere”. Esas palabras proféticas, no nos engañemos, anunciaban TODO eso en lo material NO en lo espiritual. Y muchos pero muchísimos asistían a la iglesia esperando sucediera así. La realidad nos indica otra situación, pues lo que vemos hoy es: “Igualmente será preso el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano” (Jeremías 6:10-1). El problema “nunca” han sido los líderes falsos, mentirosos y aprovechados que curaban la herida con liviandad; el problema “siempre” ha sido aquél que escucha a ese tipo de líder queriendo ser curado con liviandad (Jeremías 5:5 y11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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