Por naturaleza o por
supervivencia el hombre siempre que toma decisiones lo hace pensando en salir
de la mejor manera posible. Jeremías le dice al rey que si no se entregan a los
enemigos de cierto morirán (Jeremías 38:2). Pero un grupo de personas influyentes,
que dicho sea de paso, no quiere perder su status de vida, se niega a creer
dicha palabra. Por lo tanto le dice al rey: “Este hombre no busca la paz del
pueblo sino nos busca el mal” (Jeremías 38:4).
El rey, dudando,
consulta secretamente al profeta y éste le dice: “Si te entregas a los
príncipes de Babilonia, ciertamente tu alma vivirá y tu casa contigo” (Jeremías
38:17). Es deber de alguien en liderazgo estar atento a las palabras de Dios en
el día a día, pues la responsabilidad de que tanto él como los de su casa (y
aquí se incluye a quienes se supone son sus ovejas) conserven la vida, tanto
material como espiritualmente hablando dependen de ese hecho, más especialmente
en éstos días que se vislumbran como los postreros días (Mateo 24:9-14).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa
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