viernes, 5 de junio de 2020

Y eso… que era entendido.


   
Siglo sexto antes de Cristo, Nabucodonosor invade Jerusalén y le pide a su jefe de eunucos que trajese, de los hijos de Israel, a jóvenes enseñados en sabiduría y “entendidos”, entre ellos va un joven llamado Daniel (Daniel 1:4 y 6). Años más tarde, Daniel tiene una visión y nos narra la escritura que Daniel estuvo tan espantado que hasta tuvo quebrantos de salud y “no la entendía” (Daniel 8:27). La visión era acerca del anticristo y para consolarlo Dios le hace saber a Daniel que la visión es para el final de los tiempos. El punto es el siguiente, si Daniel que era sabio y “entendido” no entendió la visión, y, tuvo que ser consolado por la palabra de Dios. ¿Cómo pretendemos nosotros con recursos tan sólo humanos, entender los enigmas que estamos viviendo? El tiempo ha llegado, y hoy, si no nos tomamos de la mano de Dios y le pedimos que él nos explique y nos guié lo que está sucediendo en éstos días, estaremos simplemente dándole nuestro sentido a esos enigmas cometiendo errores que pueden ser catastróficos. En resumen, hoy: ¡Necesitamos líderes “entendidos”… no líderes “interesados”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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