La profecía del
profeta Nahum inicia así: “Jehová es Dios celoso y vengador…y guarda enojo para
sus enemigos” (Nahum 1:1-2). Para la generalidad de las personas, el hecho de
pensar en un Dios les hace creer en un “viejito bueno e incapaz de dañar a
alguien”. Por ello, las palabras de Nahum sonaron y suenan aún duras para
muchas personas. Pero el hecho es que se cumplieron, y, al tener cumplimiento
se sabe de sobra que la profecía era verdadera (Deuteronomio 18:22).
En éste libro vemos
cómo el profeta nos presenta el proceso de los juicios de Dios: 1- El tiene
celo de su gente (Nahum 1:1); 2- Guarda enojo para sus enemigos (Nahun 1:2); 3-
No tendrá por inocente al culpable (Nahum 1:3); y 4- Jehová no toma venganza
dos veces. Lo que significa que al caer sus juicios su destrucción es completa
y absoluta (Nahum 1:9 y 3:6-7). Si la profecía se cumple, venía del Señor;
sino, venía del corazón del hombre.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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