jueves, 25 de junio de 2020

Los aparentes errores en la vida del creyente.



La esposa de Manoa, un varón de la tribu de Dan, era estéril (Jueces 13:2). Y a ella se le presenta un ángel del Señor y le promete un hijo: “El cual debía ser consagrado a Dios  (Nazareo) (Jueces 13:5). Ese hijo se llamaría Sansón. Siendo judío debía tomar por esposa a una mujer judía (Jueces 14:3). Pero Sansón se enamora e insiste en casarse con una mujer filistea de Timnat. Sus padres se oponen, pero ante la insistencia de él lo aceptan. Ellos, los padres, no entienden que ese aparente “error” viene con la aceptación de Dios (Jueces  14:4).

Muchas veces como creyentes creemos haber cometido un “error” al hacer o haber dejado de hacer algo, pero solamente los resultados nos han demostrado que también esos “errores” estaban aprobados en el plan de Dios , solamente que nosotros no lo sabíamos al igual que los padres de Sansón (Jeremías 29:11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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