La esposa de Manoa, un
varón de la tribu de Dan, era estéril (Jueces 13:2). Y a ella se le presenta un
ángel del Señor y le promete un hijo: “El cual debía ser consagrado a Dios (Nazareo) (Jueces 13:5). Ese hijo se llamaría
Sansón. Siendo judío debía tomar por esposa a una mujer judía (Jueces 14:3).
Pero Sansón se enamora e insiste en casarse con una mujer filistea de Timnat.
Sus padres se oponen, pero ante la insistencia de él lo aceptan. Ellos, los
padres, no entienden que ese aparente “error” viene con la aceptación de Dios
(Jueces 14:4).
Muchas veces como creyentes
creemos haber cometido un “error” al hacer o haber dejado de hacer algo, pero
solamente los resultados nos han demostrado que también esos “errores” estaban
aprobados en el plan de Dios , solamente que nosotros no lo sabíamos al igual
que los padres de Sansón (Jeremías 29:11).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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