Si el hombre trata de
adelantar o retrasar los planes del Señor, especialmente los personales, seguro
pagará un alto precio por su error. Si “NO” nos sentimos cómodos y murmuramos o
nos quejamos en donde hoy estamos, entonces estamos diciéndonos a nosotros mismos y al mundo que: “Dios se
equivocó con nosotros”, cuando sabemos que TODOS sus caminos son perfectos (Salmo
18:30). Los pensamientos adecuados serían: ¿No será que nosotros tomamos una
decisión por los motivos equivocados? ¿No será que quisimos precipitar los
acontecimientos? ¿No será que creímos escuchar la voz de Dios, y no era otra
situación sino que nosotros queríamos cubrir nuestra necesidad o capricho? ¿Revelarnos
a lo que estábamos viviendo? O, peor
aún, ¿Causarle despecho a alguien, diciéndole mira, tú no me aceptaste pero
encontré algo mejor? Ahora bien, el punto
es que SU tiempo no es el nuestro, y lo que nos debe animar es que hasta los
discípulos, al principio, se equivocaron en pensar así (Marcos 10:37).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario