jueves, 4 de junio de 2020

Esperemos en el Señor.




Si el hombre trata de adelantar o retrasar los planes del Señor, especialmente los personales, seguro pagará un alto precio por su error. Si “NO” nos sentimos cómodos y murmuramos o nos quejamos en donde hoy estamos, entonces estamos diciéndonos  a nosotros mismos y al mundo que: “Dios se equivocó con nosotros”, cuando sabemos que TODOS sus caminos son perfectos (Salmo 18:30). Los pensamientos adecuados serían: ¿No será que nosotros tomamos una decisión por los motivos equivocados? ¿No será que quisimos precipitar los acontecimientos? ¿No será que creímos escuchar la voz de Dios, y no era otra situación sino que nosotros queríamos cubrir nuestra necesidad o capricho? ¿Revelarnos a lo que estábamos viviendo?  O, peor aún, ¿Causarle despecho a alguien, diciéndole mira, tú no me aceptaste pero encontré algo mejor?  Ahora bien, el punto es que SU tiempo no es el nuestro, y lo que nos debe animar es que hasta los discípulos, al principio, se equivocaron en pensar así (Marcos 10:37).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario