El profeta Ezequiel
es avisado por Dios para que señale a los profetas mentirosos: “Ay de los
profetas insensatos… que nada han visto” (Ezequiel 13:3). “Dicen adivinación
mentirosa, no habiendo yo hablado” (Ezequiel 13:7). “Engañaron a mi pueblo
diciendo paz, no habiendo paz” (Ezequiel 13:10). “Habéis profanado a mi pueblo
por un pedazo de pan, matando a quienes deben vivir, y, dando vida a quienes
deben morir” (Ezequiel 13:19). “Pero ya no serán más presa de vuestra mano…
dice Jehová” (Ezequiel 13:21).
A casi 27 siglos de
estas palabras de Dios, nuevamente hemos visto estos eventos en SU templo,
nuevamente hemos visto cómo, muchos falsos profetas anunciaban que lo mejor
estaba por venir; que venía un tiempo de paz y prosperidad; que todos los
deseos del pueblo iban a ser cumplidos… y todo, para saciarse ellos con un pedazo
de pan. Dios los avergonzó, pues lo que hemos estado viviendo, y falta aún, es
un tiempo de cautiverio. Un tiempo en el cuál, el Señor “librará” de esas manos
a los santos para que dependan única y exclusivamente de él (Ezequiel 13:23).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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