jueves, 11 de junio de 2020

¿Cuál es la parte del hombre?




Nos explica el sabio Salomón en su libro Eclesiastés: “He aquí pues, el bien que yo he visto; que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien en todo su trabajo” (Eclesiastés 6:18). Siempre en la historia ha sido cierta ésta aseveración, pero nunca tanto como ahora. El mundo lleva en confinamiento casi absoluto desde el principio y estamos ya a medio año, y lo que hemos notado muchos es lo siguiente: Casas de playa vacías; yates de lujo inutilizados; autos de alto costo parqueados en los garajes; cabañas de montaña sin ser visitadas por nadie; piscinas creando algas; closets llenos de ropa humedeciéndose por falta de uso; etc.

Conclusión: Llevamos un año 2020 gozándonos nada más que de lo que comemos y bebemos (no nos referimos a licores), disfrutando nuestros a nuestras familias, techos y jardines como nunca antes, y viendo el cumplimiento de las palabras del Hijo de Dios: “NO OS PREOCUPÉIS por vuestra vida” (Mateo 6:25). ¡Cuánta razón tenía, y hubo necesidad de lo que estamos pasando para que nos diéramos cuenta!  No lo desperdiciemos luchando por volver a aquella normalidad que nos robó éste don de Dios, porque “esa” es la parte del hombre.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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