Nos explica el sabio
Salomón en su libro Eclesiastés: “He aquí pues, el bien que yo he visto; que lo
bueno es comer y beber, y gozar uno del bien en todo su trabajo” (Eclesiastés
6:18). Siempre en la historia ha sido cierta ésta aseveración, pero nunca tanto
como ahora. El mundo lleva en confinamiento casi absoluto desde el principio y
estamos ya a medio año, y lo que hemos notado muchos es lo siguiente: Casas de
playa vacías; yates de lujo inutilizados; autos de alto costo parqueados en los
garajes; cabañas de montaña sin ser visitadas por nadie; piscinas creando
algas; closets llenos de ropa humedeciéndose por falta de uso; etc.
Conclusión: Llevamos
un año 2020 gozándonos nada más que de lo que comemos y bebemos (no nos
referimos a licores), disfrutando nuestros a nuestras familias, techos y
jardines como nunca antes, y viendo el cumplimiento de las palabras del Hijo de
Dios: “NO OS PREOCUPÉIS por vuestra vida” (Mateo 6:25). ¡Cuánta razón tenía, y
hubo necesidad de lo que estamos pasando para que nos diéramos cuenta! No lo desperdiciemos luchando por volver a
aquella normalidad que nos robó éste don de Dios, porque “esa” es la parte del
hombre.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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