Cristo va a orar a un
apartado del Monte de los Olivos dejando a sus discípulos atrás, cuando vuelve
los encuentra “durmiendo” y los reprende (Mateo 26:43). En otro momento,
también al final de su tiempo, los” exhorta” a que solamente porque no saben ni
el día ni la hora en que su regreso sea inminente, que no duerman, para no ser
encontrados sorprendidos (Marcos 13:36).
Hoy, otra vez, como
no tenemos evidencias claras del día ni la hora en que él retornará, muchos son
los que estamos durmiendo, olvidándonos de la reprensión y exhortación que les
hiciera a sus discípulos. La pregunta es: ¿Si siendo sus discípulos tan cercanos
a él, se despreocuparon o descuidaron? ¡Cuánto más nosotros deberíamos estar
atentos a su anunciado retorno, evitando estar dormidos!
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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