martes, 16 de junio de 2020

Jehová no hará nada sin “avisarle” a sus amigos.



Los llamados profetas mayores fueron más amigos de Dios que siervos, y a ellos les reveló lo que había de suceder, que como vemos en el verso, es el rasgo característico de sus amigos (Génesis 18:17 y Juan 15:15).

El gran problema de los amigos de Dios, es que cuando NO dicen algo agradable a los oídos del pueblo, entonces son llamados pesimistas o negativos, y se les tacha de personas indeseables con las cuales no hay que convivir sino más bien alejarse de ellas. Pero, el resultado final hace que Dios les dé la razón. Ejemplo, Ezequiel, no solamente era siervo y sacerdote sino también amigo de Dios, por ello, le fue revelado el pecado como el castigo que sufrirían tanto su pueblo como los enemigos del pueblo. Ninguno de nosotros queremos hambres, espadas y pestilencias en nuestras vidas, pero tampoco, en una gran mayoría del tiempo, hacemos algo por evitarlas, el punto es, cuando somos reprendidos como pueblo ¿Escuchamos o ignoramos?  (Ezequiel 1:3; 6:11-12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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