Es muy natural que
luego de una jornada de trabajo, usted venga agotado a casa y en lugar de comer
prefiera dormir, hasta Dios, nos mostró que debemos tomar un tiempo para
reposar (Génesis 2:2). Ahora bien, una situación es que regresemos agotados de
nuestro trabajo, y otra muy distinta, es cuando regresamos desmotivados,
amargados, murmurando y sin ánimo de regresar el día de mañana. ¿Por qué es
distinto? Pueden ser varias razones, la escritura nos da algunas de ellas estrictamente
“materiales”: 1- Estamos en el lugar equivocado, ya que el trabajo solamente
nos da para sobrevivir pero no para vivir, no estamos teniendo un ahorro para
el futuro, que dicho sea de paso, pronto llegará (Proverbios 13:11b). 2- No
cuidamos el fruto de nuestro trabajo cuando hay abundancia, sino manejándolo sin sabiduría solo gastando en
lugar de invertir (Génesis 41: 29 y 35). 3- Cuando en una sociedad lo que uno
produce es para todos, pero lo que el otro produce es solamente para él mismo
(Eclesiastés 4:9). Ahora, en lo espiritual, la falla es no tomarse de la mano
de Dios… ese es el trabajo que nos fatiga (Salmo 37:5)
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario